martes, 23 de octubre de 2012

Sus culturas de Chihuahua.

Las difíciles condiciones de la geografía chihuahuense dieron forma al carácter de sus habitantes, quienes al igual que la mayoría de sus compatriotas norteños han forjado su tenacidad y perseverancia gracias a la dura labor que significa obtener del árido suelo algo de alimento y agua para el sustento de su familia y su ganado. Esto, aunado a la característica hospitalidad y buena disposición de ayudar de los mexicanos, conforman el perfil del afanoso chihuahuense.
 
 Es así que, en un suelo poco propicio para la agricultura, los colonizadores europeos, misioneros e indígenas aprendieron a desarrollar técnicas para conservar los alimentos ya que los periodos de cosecha eran breves y escasos. Así, nacen los chacales (maíz seco), chile pasado, conservas de frutas y frutas deshidratadas, carne deshidratada o cecina, y el famoso “queso ranchero” hecho de leche de chiva o de res. Estos ingredientes adquieren un característico sabor que los diferencia de los naturales, agregando a los guisados chihuahuenses una sazón muy peculiar.
Sin embargo, esto no desmotivó a los habitantes prehispánicos de la zona conocida como Paquimé o de Casas Grandes a desarrollar una gran ciudad con construcciones de hasta 4 pisos hermosamente decoradas con artísticos objetos de cerámica. Además de su desarrollado gusto por la alfarería, se descubrieron grandes jaulas de aves exóticas provistas de calefacción y patios para el juego de pelota.
 Por lo que hoy, la sociedad chihuahuense está conformada por grupos indígenas que aún conservan sus raíces y tradiciones muy arraigadas. Actualmente, el grupo principal en número e influencia cultural en el estado es el de los tarahumaras. Habitantes originales de estas tierras, fueron forzados a retirarse a vivir en una porción de las montañas de la Sierra Madre Occidental, hoy conocida bajo el nombre de Sierra Tarahumara. Como sucede en el resto del país, este grupo étnico se encuentra entre los más pobres y marginados del estado. Parte de su economía se sustenta con la venta de sikolís y bitikolís, ollas y vasijas de barro y textiles y joyería de chaquira que ofrecen en sitios turísticos del estado.
 Otro grupo cultural de gran influencia en la vida económica y cultural de Chihuahua es el de los menonitas. A principios del siglo XX, obteniendo excepcionales concesiones de parte del gobierno mexicano en turno, el Gral. Álvaro Obregón, llegaron a la comunidad de Santa Clara cientos de familias menonita procedentes de Canadá, pero originarios de Holanda. Su origen europeo, su religión única, la frugalidad que rige cada aspecto de su vida y su característica dedicación al trabajo comunitario llegaron con todos ellos para quedarse; y hoy, Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua es una floreciente comunidad de origen menonita.
 Un capítulo vergonzoso y triste no sólo en la historia de Chihuahua sino de todo México, es el de los feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez. A partir de la década de los noventa, el auge económico estadounidense llegó a la frontera mexicana en forma de maquiladoras de exportación que abrieron oportunidades a muchos mexicanos y mexicanas. Las mujeres trabajadoras de Juárez sin embargo, vieron cómo esta oportunidad se convirtió en tragedia cuando a partir de 1993 comienzan a ser víctimas de cruentos asesinatos y misteriosas desapariciones que a la fecha continúan impunes. La trascendencia de esta violencia misógina ha trascendido fronteras. Activistas de los derechos humanos, artistas y políticos del mundo se unen a los clamores de los familiares de las víctimas, quienes reclaman justicia para sus mujeres, para las hoy famosas “muertas de Juárez”. Al respecto, el afamado escritor latinoamericano Carlos Monsiváis ha denunciado la corrupción de las autoridades mexicanas, quienes hoy en día han tenido que hacer grandes cambios en los altos mandos de las autoridades juarenses, asignando por ejemplo, como Fiscal Federal y Procuradora del Estado a mujeres que han decidido trabajar en conjunto con la sociedad civil. La cual está organizada en activas asociaciones como son “Nuestras Hijas de Regreso a Casa”, “Mujeres por Juárez” y “Voces Sin Eco”. En 2007 se anuncia el estreno de la película “Bordertown” o “Ciudad del Silencio” protagonizada por la estrella hollywoodense Jennifer López y que aborda esta trágica realidad.

lunes, 22 de octubre de 2012

Sonora cultura y tradiciones.

A pesar de la escasa población indígena que actualmente se conserva en el estado, muchas de las tradiciones de los antepasados sonorenses se mantienen vivas gracias a los descendientes de las tribus originales. Tal es el caso de los guarijíos, quienes celebran dos grandes fiestas a lo largo del año, la cava-pizca, en honor al ciclo agrícola terminado y por la buena fortuna del que está por comenzar, y las tuguardas, las cuales significan el pago de los pecados de los hombres y mujeres de la comunidad.
 Los indios Pápago elaboran “coritas” o cestas de palmillo o torote a lo largo del desierto sonorense y del vecino estado norteamericano de Arizona. Además, durante el plenilunio de junio danzan toda la noche para pedir por las lluvias en el ritual de la Vikita.
 Al igual que la mayoría de las tribus mexicanas, los Pimas festejan en grande sus fiestas religiosas. Durante la celebración del Yúmare por ejemplo, los hombres toman máiz fermentado y los cantantes pascola y las mujeres danzan por 4 noches alrededor del fuego para asegurar una buena cosecha del maíz.
 Una de las danzas más representativas del estado, y orgullo de toda su gente, es la Danza del Venado. Creada por la tribu yaqui que habita el sur del estado, es llamada también danza Mazoyiwa. La grandiosidad de esta danza proviene de su significado, el cual para los yaquis, es la representación del ideal humano, ya que el danzante es un hombre elegido desde niño para tal profesión y cuya preparación abarca desde la alimentación adecuada para desarrollar un físico ágil y esbelto, hasta los movimientos físicos que emulan los graciosos y delicados movimientos del venado. Así, la ejecución perfecta del venado que lucha por su vida ante el disparo de una flecha mortal resulta en un bello espectáculo realizado al ritmo de la bueja o tambor de agua, el carrizo y los hirukiam o frotadores hechos de varas de brasil.
Esto, representa la gran riqueza cultural que los Yaquis conservan gracias a la valentía y al celo que les ha caracterizado durante la historia de Sonora. Actualmente, 25 mil Yaquis guardan la lengua, tradiciones y cultura que les pertenece; al mismo tiempo que siguen el calendario festivo católico.Otra particular cultura indígena del estado es la comunidad Seri. Los Seris se destacan por ser la única etnia mexicana que no fue evangelizada por los misioneros católicos. Así, la celebración de sus ritos, mantiene la más pura tradición prehispánica adornada de un fino maquillaje facial, cuyos colores representan los símbolos de la muerte, la suerte y el mar.
Es importante mencionar que las culturas Kikapú y Cucapá, están casi extintas en el territorio sonorense.

Otro aspecto clave de la identidad de cada estado mexicano es la gastronomía. La cocina sonorense combina la gastronomía norteña mexicana con los exquisitos ingredientes obtenidos de las aguas del Golfo de California y de la creatividad de su gente. Visitar Sonora significa disfrutar de carne de res de la mejor calidad en el país preparada en una rica carne asada acompañada de chorizo sonorense, frijoles maneados, caldo de queso y gigantescas tortillas de harina y agua. El desayuno tradicional de machaca con huevo o en taquitos de harina sólo puede ser reemplazado por unos tamalitos de chile colorado o de elote. Durante la época de la pascua católica, la capirotada sonorense constituye un platillo obligatorio. En la costa, el atún estofado como cahuama, los camarones entomatados y la botana de pescado a la mostaza, deleitan hasta al paladar más exigente. Y de postre, las famosas coyotas de Sonora y los buñuelos acompañados de un dulce champurro.

Las riquezas de Guerrero.

La riqueza cultural guerrerense es uno de los acervos más grandes del país. Son de reconocimiento internacional sus delicadas artesanías de laca, plata y oro, sus exquisitos bordados textiles y suculentos platillos con influencia de distintas cuturas.




Con influencia indígena, española y francesa, la cocina en Guerrero es motivo de celebración. La congregación francesa de la orden del “Verbo Encarnado”, dejaron un legado culinario en la sociedad guerrerense del siglo XIX. Así, el mole de jumil típico de Taxco, los pichones y codornices de Iguala, el pulpo enamorado de Acapulco y los panques de arroz en Teloloapan son sólo una pequeña muestra.

De procedencia hispana e indígena, se preparan hoy en día deliciosas memelas, atole blanco, pozole verde, chilpancingueñas, marquesote chilapeño y semitas mixtlecas.

Una de las artes más tradicionales de Guerrero es la alfarería, las manos de los artesanos mezclan barro con pedazos de algodón para producir bellos jarrones, cántaros, ollas y esculturas que al secarse serán hermosamente decorados con pincel. La tradición indígena en la elaboración de estas piezas le concede un gran valor artístico a la producción alfarera de los municipios del valle central del estado como son Zacoalpan, Nuitzalapa, Atzacualoya, Tixtla, Zumpango de Neri y Huitzuco.

La “Feria Nacional de Plata” es celebrada en Taxco, capital de la orfebrería en plata en México. La orfebrería en oro se produce en Iguala, Ciudad Altamirano, Coyuca de Catalán, Arcelia y Ometepec.
Las artesanías elaboradas con laca de madera de linaloe provienen de las comunidades de Olinalá Temalcalcingo, Ocotepec y Acapetlahuaya. El particular aroma de esta madera las distingue en mercados internacionales, en donde se pueden encontrar las tradicionales cajitas, charolas, máscaras y joyeros además de biombos y marcos.
También, los dibujos que decoran los objetos encontrados en el mercado artesanal de Xalitla gozan de fama internacional. Los dibujantes guerrerenses son contratados en México y el extranjero para pintar hermosos murales.

Las mujeres indígenas de las comunidades mixtecas, amuzgas y nahoas aún visten de forma tradicional, hilando y tejiendo ellas mismas los intrincados y coloridos patrones de cada pieza de su vestimenta. Manteles, servilletas, rebozos y huipiles, de calidad internacional se tejen en los telares de las comunidades indígenas de Tlacoachistlahuaca y Xochistlahuaca, Yoloxóchilt y Chilapa.

Una de las expresiones culturales más arraigadas en la sociedad guerrerense es la danza. Los guerrerenses han danzado a lo largo de la historia del estado, para festejar, para evangelizar, para hacer denuncia social o para representar a la flora y fauna del lugar. Así, encontramos la Danza de los Tlacoloteros o sembradores de maíz representada en el centro del estado; la Danza de los Diablos, cuyo objetivo es enseñar sobre la diferencia entre el bien y el mal; la Danza de los Manueles permite al pueblo descargar su rencor ante la clase social alta del siglo XVIII; la Danza de los Tecuani que describe las actividades de caza del tigre y que en náhuatl significa “algo que come”. Otras danzas de la región son las danzas de los Tejoneros, de los Maizeros, de los Pescadores, de los Zopilotes, de los Moros y de los Machos.

Y de la mano de esta forma de arte está la música. Grandes y numerosos compositores y cantautores guerrerenses destacan en el repertorio musical mexicano. Entre los más famosos están Margarito Damián Vargas, Antonio I. Delgado, Juan Bartola Tavira, Vidal Ramírez, Aurelio F. Galindo, el primer trío mexicano “Los Cancioneros del Sur” al mando de Mingo Sánchez, y los cantautores Cristal, Oscar Athié y Joan Sebastián. Además de grupos de música tropical y popular, los Yonics, Grupo Caribe y Acapulco Tropical.

Cultura de Puebla.

Cuenta la leyenda que una bella princesa traída a México como esclava y proveniente de la India Oriental, fue la creadora del traje de China Poblana. Según se dice, sus extrañas y coloridas ropas indias las mezclaba con ropas indígenas mesoamericanas y europeas españolas, y que de ahí nació el famoso traje mexicano…


Al igual que ésta, numerosas leyendas intentan explicar el origen de muchas de las tradiciones poblanas, las cuales son hoy símbolo de la identidad nacional. Y a pesar del gran debate sobre el origen del traje de la China Poblana, lo cierto es que es un bello atuendo que resalta los rasgos de la mujer mestiza mexicana.

De la misma manera, la cocina de casa hogar en Puebla, se enorgullece de ser creador de los famosísimos chiles en nogada, los cuales se crearon para recibir al victorioso ejército trigarante al mando de Agustín de Iturbide al culminar la Independencia Mexicana. Así, cada 28 de Agosto, en celebración de la entrada del héroe insurgente, se elabora este exquisito y representativo platillo tricolor.

Otros platillos típicos de la gastronomía poblana son las chalupas, las cemitas o panes con ajonjolí, y el internacionalmente reconocido, mole poblano. Tradicionalmente, las monjas de los conventos poblanos eran muy buenas cocineras, y a las cocineras del convento de Santa Rosa se les atribuye la creación de este suculento guiso. Y es que el misterio sobre su elaboración, la cual se lleva a cabo utlizando más de una docena de ingredientes tan diversos como el chocolate, el chile pasilla, frutas secas, cacahuate y semillas permite disfrutar aún más este legado mestizo.

Si dividimos la cocina poblana en zonas, por grupos de influencia cultural tenemos que en la sierra nororiental los platillos típicos más destacados son los hongos azules con salsa de tomate, las lentejas con puerco, el tamal de conejo y el popular mixtote de conejo. Mientras que en la sierra del norte, las cocinas huelen a chiles huachinangos curtidos, pan de queso, pollo encacahuatado, cecina de la sierra del norte y café. Algunos de los platillos de origen mixteco poblano son el chileatole verde, los ayocotes adobados, el mole de caderas y el zapote negro. Por último, la zona del centro del estado nos ofrece huazontles al vapor, truchas al epazote, sopa de chile poblano, sopa a la reina, memelas, chiles en nogada, dulce de pitahaya y rompope. Y no olvidemos los deliciosos dulces poblanos herencia de las monjitas de los conventos de Santa Clara y Santa Rosa, tales como los dulces de camote, las marinas de nuez, los borrachitos, las frutas cristalizadas, las duquesas, los caracoles, los macarrones, el jamoncillo, los caballitos de panela y los molletes, entre muchos otros.

Desde mediados del siglo XVI en Puebla se elaboran los objetos en Talavera. Este arte, traído a México por los misioneros dominicos, cobró adeptos rápidamente y desde entonces es símbolo de la artesanía poblana. Su actual importancia la coloca en la forma de arte más importante de todo el país. Actualmente, la Talavera poblana se produce en casas de artesanos cuyo logo y procedencia debe estar inscrito en cada pieza producida para su autentificación.

Otra artesanías de importancia en el estado son las deidades elaboradas en papel amate, cuyo significado mágico del bien o el mal es representado según el color del papel; la plata de Amozoc, cuya elaboración más famosa es la de las espuelas de plata con incrustaciones de concha nácar, marfil o hueso; los objetos de ónix o alabastro producidos en la apacible villa de Tecali también son de gran valor artesanal, así como las delicadas esferas elaboradas por los artesanos de Chignahuapan.

La riqueza histórica y cultural de Puebla también se ve reflejada en sus fiestas. Al igual que en otras comunidades mexicanas, la celebración del carnaval unos días antes de los días santos católicos, tiene grandes exponentes como es el caso de la comunidad de Huejotzingo, cuyo carnaval se destaca por la calidad y colorido de los disfraces que se utilizan. Por otro lado, la ejecución del Huey Atlixcáyotl es celebración viva de la permanencia de las culturas indígenas en la zona de Atlixco. Este ritual, realizado cada último domingo de septiembre, consiste en la veneración al dios Qutzalcóatl en agradecimiento por las cosechas obtenidas. La recreación de las costumbres prehispánicas permite además mantener viva la tradición de nuestros pueblos ancestrales.

La llegada del primer equinoccio del año cada 20-21 de marzo se festeja sobre la pirámide Tlachihualtepetl. Localizada en Cholula, la pirámide ofrece el espacio sobre el cual los seres ahí colocados se cargarán de energía positiva cuando los rayos del dios sol caigan sobre el ecuador. Otras grandes fiestas poblanas son la Feria del Café y de Huipil, Día de Muertos, Equinoccio en Cantona Fiesta del Santo Entierro y las Ferias de las Flores.

Tabasco y sus tradiciones.

Recordemos que Quintana Roo perteneció a Yucatán hasta principios del siglo XIX y que no fue sino hasta 1935 que pudo mantener su independencia. Así, este atractivo estado turístico comparte su historia y tradiciones con la reconocida cultura yucateca.


Un claro ejemplo es la gastronomía, la cual está dominada por antojitos yucatecos como papadzules, cochinita pibil, panuchos y salbutes; y las exquisitas especies pipián y chirmole. Además de los suculentos platillos que se pueden preparar a base de los frutos del mar Caribe que baña sus costas. Y no olvidemos que los altos estándares de calidad que los servicios turísticos de la zona ofrecen, incluyen restaurantes con menús de cocina internacional de la más alta calidad.

Las fiestas y danzas tradicionales también provienen del vecino estado peninsular, como los bailes de las jaranas, de las cintas y la danza de la cabeza del cochino. Un baile tradicionalmente quintanarroense es el de los chicleros, es decir, de los campesinos que se aventuraban adentro de la selva para obtener el chicozapote con el cual se obtiene el chicle. Los festejos del carnaval, herencia colonial, también se celebran durante las principales fechas religiosas católicas.

El legado maya, es palpable durante las celebraciones religiosas de sus antepasados en honor a los antiguos dioses que conforman su mitología, como Chac, dios de la lluvia; o la Ceiba, árbol sagrado.

Las artesanías en la costa son elaboradas a base de materiales marítimos como conchas y caracoles, las de coral negro, son las más apreciadas. En el resto del territorio, algunas poblaciones mayas tejen sarapes y elaboran objetos de madera y bejuco.

Cultura de Quintana Roo.

Recordemos que Quintana Roo perteneció a Yucatán hasta principios del siglo XIX y que no fue sino hasta 1935 que pudo mantener su independencia. Así, este atractivo estado turístico comparte su historia y tradiciones con la reconocida cultura yucateca.


Un claro ejemplo es la gastronomía, la cual está dominada por antojitos yucatecos como papadzules, cochinita pibil, panuchos y salbutes; y las exquisitas especies pipián y chirmole. Además de los suculentos platillos que se pueden preparar a base de los frutos del mar Caribe que baña sus costas. Y no olvidemos que los altos estándares de calidad que los servicios turísticos de la zona ofrecen, incluyen restaurantes con menús de cocina internacional de la más alta calidad.

Las fiestas y danzas tradicionales también provienen del vecino estado peninsular, como los bailes de las jaranas, de las cintas y la danza de la cabeza del cochino. Un baile tradicionalmente quintanarroense es el de los chicleros, es decir, de los campesinos que se aventuraban adentro de la selva para obtener el chicozapote con el cual se obtiene el chicle. Los festejos del carnaval, herencia colonial, también se celebran durante las principales fechas religiosas católicas.

El legado maya, es palpable durante las celebraciones religiosas de sus antepasados en honor a los antiguos dioses que conforman su mitología, como Chac, dios de la lluvia; o la Ceiba, árbol sagrado.

Las artesanías en la costa son elaboradas a base de materiales marítimos como conchas y caracoles, las de coral negro, son las más apreciadas. En el resto del territorio, algunas poblaciones mayas tejen sarapes y elaboran objetos de madera y bejuco.

Campeche y su variedad.

El estado de Campeche ofrece al visitante un despliegue de gran riqueza cultural contenida en cada manifestación de la vida cotidiana de sus habitantes.


1. FIESTAS
Fiesta del Cristo Negro de San Román
San Román Mártir es el Santo Patrono del estado de Campeche, el cual es objeto de gran veneración por parte de todos sus habitantes. Y es que en 1565, poco después de fundada la Villa de San Francisco de Campeche, ésta resultó muy dañada por el ataque de una plaga de langostas que azotó la península. Entendiendo tal infortunio como un castigo del cielo, los habitantes de la villa decidieron echar a la suerte la elección de un santo que fungiera como patrono protector. Y para la construcción del templo donde se le rendiría culto se mandó pedir un cristo negro que arribó de Europa.
Así, nacen las fiestas del Cristo Negro de San Román.

Carnavales
Con origen hace 450 años, los carnavales celebrados en el estado de Campeche son testimonio del legado español en suelo mexicano. Así, cada mes de febrero, se celebran a lo largo del estado estas festividades populares, en donde destacan actividades como el desfile del entierro del mal humor, el desfile de las flores, concursos de disfraces y de carros alegóricos, festivales musicales y las coronaciones de los reyes de cada carnaval.

Día de Muertos
A pesar de ser una celebración que se realiza en gran parte de México, el origen maya de estas tierras le confiere una particular importancia. Por lo que, a partir del 31 de octubre inician las peregrinaciones hacia los panteones para recordar con alegría a los muertos y los días 1 y 2 de noviembre se montan los altares con las ofrendas con que estos se deleitarán, particularmente el pibipollo, platillo típico campechano.

2. MÚSICA
Los campechanos se distinguen, como gran parte del pueblo mexicano, por su algarabía y su pasión por la música y la danza. Como testimonio de esto, se cuentan entre sus bailes representativos más de una docena de jaranas nacidas de la historia de este vivaz estado costero.

Entre las jaranas (bailes zapateados típicos de la Península Yucateca que comprende además a Quintana Roo y a Yucatán) más importantes podemos mencionar las Chancletitas – en alusión al calzado popular de las campechanas; la Guaranducha con influencia negra; el Pichito Amoroso – en imitación de los movimientos del pájaro del mismo nombre, quien se distingue por ser el ave más amorosa de entre todas las aves; los Aires Regionales; el Jarabe Cubano; el Baile del Almud; La Flor de la Malagueña con marcados orígenes españoles; el Jarabe Gatuno – alguna vez prohibido por sus inapropiados movimientos y el Fandango, entre otros.

3. GASTRONOMÍA
La destacada cocina campechana es fruto exquisito de la mezcla de las cocinas maya, española y pirata europea; y es hoy testimonio de la cultura de su gente.

El alegre vendedor ambulante ofrece sus manjares con populares rimas que a gritos avisan de su paso a las cocineras del hogar. Mientras los hombres acuden a los mercados a comprar el resto de las provisiones, costumbre que proviene de la época en que por miedo a los piratas, las mujeres se quedaban resguardadas en casa. Al llegar la hora de la comida, el platillo a degustar corresponde al día de la semana en turno, pues como costumbre, el menú de la semana se repite a la semana siguiente y a la siguiente y a la siguiente.

El suculento y abundante menú de la cocina campechana es imposible de enumerar. Algunos de los platillos con ingredientes de mar incluyen el pan de cazón, los pescados papaché, sierra, esmedregal, rubia, pámpano, cherna, mantarraya, pargo dientón, ángel y muchísimos otros. Los camarones de sus aguas son los más solicitados en todo México; de entre todas sus clases, los camarones pequeños campechanos son los más sabrosos.
Otros platillos que se destacan por su sabor único son el pibinal, los tamales rellenos y los chiles rellenos y las salsas preparadas a base de chile habanero o de achiote.

4. ARTESANÍAS
Destaca la fabricación del sombrero de panamá, que contrario a toda creencia no es elaborado en el país del mismo nombre. Los hombres artesanos de Becal, Campeche que se dedican a la elaboración de estos sombreros tejidos a base de palma de jipi, deben internarse en pequeñas cuevas húmedas, ya que la fibra es muy delgada y sólo en estas condiciones puede moldearse y lograr los exquisitos tejidos que las hábiles manos de los creadores logran.
Además, en el resto del estado se practican el antiguo arte de la alfarería (arte en cerámica), talabartería (arte en cuero), artesanías con objetos de mar como conchas y caracoles, entre otras.